Un mundo por descubrir y ganas de indagar en él. La aventura comienza con una reunión de tuppersex, donde cobran presencia las risas, y sobretodo, la curiosidad.
La mujer comienza a autosatisafacerse en la Antigua Grecia, donde el género femenino introducía en la vagina un palo de madera en forma de pene, y como lubricante usaban el aceite. Después del tiempo transcurrido, sorprende la multitud de juguetes sexuales que existen, y la utilidad que se les da. No sólo hay consoladores y vibradores, sino que también existen toda clase de aceites estimulantes, anillas, bolas chinas, juegos de mesa. . .

Un juguete sexual como son las bolas chinas, no sólo da placer, sino que a además cumple la función saludable de ejercitar la vagina, de hacer de ella un músculo más fuerte. De esta manera, se previenen las pérdidas de orina, incluso a edades tempranas. Además, los ginecólogos recomiendan las bolas chinas después del parto, para una pronta recuperación.
A una reunión de tuppersex acuden entre 4 y 15 personas, más desviaría la atención de quien la dirige. Como mínimo, debe consumir cada persona 5 euros. El juguete sexual más vendido es un vibrador, capaz de estimular el clítoris y el perineo. Su precio oscila sobre los 50 euros, con lo que se comprueba que la industria del sexo es una de las pocas a las que no ha afectado la crisis.
El principal objetivo de estas reuniones es ayudar a que las mujeres se lancen a hablar más abiertamente de sexo, y que deje por completo de ser un tema tabú. También asesoran a la gente, además de resolver cualquier tipo de duda.
La reunión resulta más divertida si es entre chicas, y más si todas son amigas. Sin duda, una experiencia digna de repetir.
¡Seguimos la aventura entrevistando a los componentes del programa ”Ponte a prueba”, de Europa FM!
